Escenarios de mis historias: Fawley

viernes, 13 de julio de 2012



Como muchos de vosotros ya sabréis, una de las cosas que me gusta introducir en mis obras son lugares y sucesos históricos reales, para hacer más "realista" la trama.
Hoy os quiero mostrar un pequeño pueblo que es una parte muy importante de mi novela "Ecos del Destino": Fawley.



Fawley es una localidad situada en el condado de Hampshire, Inglaterra, a unas siete millas de Southampton (ciudad desde cuyo puerto zarpó el famoso buque transatlántico Titanic en 1912).
Allá por el siglo XIX (época en la que viven nuestros protagonistas), Fawley era mucho menor que ahora, pues albergaba cerca de trescientos habitantes en su seno solamente, frente a los casi 14.000 de la actualidad (según el censo del año 2001).
El aumento de la población se debió sobre todo a la creación de una refinería petrolífera por parte de la compañía Esso en 1921, industrializando así a un pueblo que vivía prácticamente de la agricultura. Esta refinería es la más grande del Reino Unido.

Uno de los monumentos más notables de Fawley es la iglesia de Todos los Santos, una capilla normanda construida entre los siglos XII y XIV. Esta iglesia es mencionada varias veces en Ecos del Destino, y sirve como escenario a bodas, entierros y a una preciosa confesión por parte de nuestra amiga Ada Smith. 
¿Verdad que es una lindeza?



 Y para deleitar un poco a vuestras retinas, os dejo con unas fotillos de este pueblecito tan encantador:


 Vista aérea de Fawley, con su refinería petrolífera al fondo.


La estación de tren en diciembre de 1975


El puerto



Abrazos,


Miranda.






8 comentarios:

Elizabeth Bowman dijo...

Me encantan las referencias históricas o geográficas en las novelas porque, aparte de hacer más realista la trama, te ayudan a situarte en el tiempo y en el espacio y ubicar la historia dentro de un determinado escenario. Fawley es un pueblo precioso, me encanta esa capilla normanda, me imagino a los feligreses saliendo del servicio un domingo cualquiera...

Un beso.

Juanjo dijo...

Quizá, y seguro que quizá, se trata del encanto de las zonas rurales, del embrujo campestre, de las noches que las hogueras alumbran los lugares a falta de tendido eléctrico. También de las fiestas en días marcados donde se contaban historias o se hacían danzas rituales. Pero que, en cualquier modo, se compartía el tiempo entre iguales, normalmente en la humildad. Otra cosa era las reuniones en las casas palaciegas. Que, aunque dotadas de encanto, para mí no tiene ni la mitad del interés.

Recuerdo la confesión, recuerdo los sepelios y recuerdo muchas cosas que pueden vivirse en su relato. Por eso, me quedo con el Fawley antiguo, el de Ecos del destino. Con sus matices y su ficción, tiene un encanto insuperable.

Que tenga un buen día, Miranda. Un saludo cordial.

Aglaia Callia dijo...

Hola, Miranda, me parece genial que investigues a fondo para escribir tus historias; se encuentran tantos nuevos mundos...

Me ha gustado mucho lo que he leído de este lugar, parece hermoso.

Besos.

Raquel Campos dijo...

Preciosa entrada Miranda, me encanta conocer sitios y sobre todo si salen en alguna novela. La iglesia es una maravilla, que bonito escenario para las bodas!!!
Un beso!!

Wendy dijo...

Un lugar perfecto para apreciar todo cuanto hemos leído acerca de la campiña y las costas inglesas, debe de ser muy inspirador tener tan cerca los lugares donde se han desarrollado hechos como primer y último viaje del Titanic, por cierto acaban de empezar una serie que gira sobre la construcción del mismo, se llama Sangre y acero.
Besos.

taty dijo...

Gracias por el paseo! Besos.

Miranda Kellaway dijo...

Cuando descubrí este pueblecito sencillamente me enamoré de él. Y tengo intenciones de visitarlo algún día y sacarme fotos en esa iglesia que se ha convertido en algo tan especial para mí.
Saludos a todos.

Luciana dijo...

Qué lindo lugar! Dan ganas de ir de escapada por ahí.
Ojalá puedas ir pronto!
Besos.

 
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